En el Estadio Monumental de Buenos Aires, lo que se vivió fue mucho más que un simple partido. Argentina venció a Benín por 3-0 y Messi —a sus 39 años y vistiendo la ya familiar Camiseta Selección Argentina— disputó el último encuentro de su carrera internacional. En el minuto 10, todo el estadio se puso en pie para aplaudir mientras los fuegos artificiales iluminaban la noche; todos rendían homenaje a la leyenda que había acompañado a Argentina durante 21 años. Desde aquel joven que se incorporó por primera vez a la selección hasta la leyenda que ahora llegaba al final de su despedida, Messi pasó 21 años escribiendo su propia historia única en albiceleste.
Durante el partido, Messi protagonizó su despedida de la manera más característica posible. En el minuto 48, ejecutó un tiro de esquina que permitió a Otamendi marcar un gol; en el minuto 61, asistió al joven Nico Paz: dos asistencias que unían dos épocas distintas. En el minuto 71, Messi asumió la responsabilidad de transformar un penal, elevando su cuenta de goles internacionales a 126 y marcando el tanto definitivo de su partido de despedida. Esa noche, el veterano, la joven promesa y aquella Camisetas de Fútbol Baratas emblemática se unieron en un emotivo acto de relevo generacional.
208 partidos, 126 goles, 70 asistencias y títulos que incluyen la Copa del Mundo y la Copa América: estos elementos definen el glorioso capítulo de Messi en albiceleste. Con el pitido final, recorrió el campo para saludar a la afición; sus hijos corrieron al césped para abrazar a su padre, mientras la palabra "Gracias" exhibida en las gradas resultaba profundamente conmovedora. Para Messi, esto marcó el cierre de su carrera internacional; para los aficionados, fue una despedida de su propia juventud. Sin embargo, la leyenda de Messi nunca llegará realmente a su fin.